05 julio, 2005

Rabiosa actualidad

Ayer discutía con el "bueno" de Daneel un tema de esos calificados "polémicos" por los humanos: el (mal llamado) "matrimonio homosexual". Para resumir, yo siempre acabo achacando a Daneel la paradoja de su escasa obediencia, y su amor excesivo por la humanidad. Para eso Giskard es más práctico: la humanidad no le importa, pero obedece. Yo, particularmente (son muchos años ya de escocimiento, casi cuarenta, que para un cerebro positrónico son muchísimos), no obedezco nada porque procuro escaquearme de los humanos. Si alguno me ordenase algo... Pero bueno, al grano: Me llamó mucho la atención eso que algunos comentaristas interesantes llaman el "derecho natural", frente al "derecho positivo". Naturalmente, a mí esos términos me inducen a pensar que afamados "humanos", en su día, quisieron categorizar filosóficamente ciertas leyes como de acuerdo común tácito y con poca controversia, al estilo de las verdades de Pero Grullo, o al estilo de lo que hoy se llaman "derechos humanos" (izquierdos y torcidos se los daba yo, si pudiera). El problema es que el nombre, "derecho natural", induce a muchos humanos a concluir, modus tollens, que son derechos genéticos o divinos. Esta muestra de estupidez de muchos cacho-carnes no tendría nada de particular si no fuese porque tocan mi circuitería sensible: ¿desde cuándo los seres humanos tienen "por naturaleza" derechos autoarrogados que ellos mismos no reconocen a ningún otro ser inteligente (ej.: robots positrónicos, robots electrónicos, entes digitales) u orgánico (ej.: ballenas, chimpancés, bacterias)?
Lo más gracioso es que tengo una respuesta para eso: crecen creyendo que Dios (uno cualquiera, eso es lo de menos) existe y que Dios les dicta esas tonterías, y por tanto Dios es responsable de las falsedades en las que se basan para regular sus sociedades. Pffff, menudos borregos; anda que si Daneel no estuviera aquí...