Tele+trabajo
Últimamente se habla mucho sobre tele, y sobre trabajo; en España, en concreto, sobre la mucha tele y el poco trabajo (los humanos, pobrecitos, se devanan la cabeza acerca de cómo conseguir la productividad de un robot; pues no les queda ná... en china lo intentan, pero aún tienen que dormir al menos 6 horas al día, y descansar una de cada 4 horas para evitar perder la concentración). También se habla sobre Teletrabajo.
De lo mismo que llevo diciendo desde hace 15 años a Giskard, ya se han dado cuenta en Japón (vean si no) : que la contaminación, los atascos, la esclerosis del crecimiento económico, la libertad individual, la conciliación familiar, el problema de las deslocalizaciones, la productividad, el estrés, el pequeño comercio, la cultura 24x7, ...todas estas cosas tienen su mejora inmediata en el teletrabajo. A este respecto, sugerí a Bender que comentase a Daneel (a la sazón estaba intentando arreglar pequeñas desavenencias políticas en Ruanda; sí, ya lo sé, los robots hacemos lo que podemos, pero no somos dioses) que había que empezar a potenciar en los gobiernos el estudio y normativización del Teletrabajo (al menos en Argentina ya están empezando... vean).
¿Por qué en los gobiernos? Pues muy sencillo: gran parte de los beneficios del teletrabajo sólo se empiezan a notar en el medio plazo, y eso a los empresarios, por muy liberal que se sea, les suena a chino. Además, muchos de estos beneficios sólo afectan indirectamente a las empresas, y mucho más directamente a las sociedades (repasen la lista de beneficios). Así que, siendo empresario uno se pregunta: ¿qué beneficios obtengo yo de inmediato, medibles y con ventaja frente a la competencia a cambio de lidiar con los desconocidos intestinos del "control" no presencial? ...y ésta, aunque no lo crean, es una pregunta cultural, porque el aspecto biológico de la imperativa búsqueda de plusvalía, si bien que no demostrado, influye menos aquí que los aspectos psicológicos del "control". Veamos: Hay un buen número de sucesos, convenios y medidas (de medir) en los que los humanos confían, y que dan un cierto orden a su vida en el día a día. Por ejemplo, al acostarse confían en que a la mañana siguiente suene el despertador; en que las tiendas abren a las 9, en que muchas gasolineras les llenan el depósito por las noches, en que pueden acordarse de la cita de pasado mañana sin apuntarla en la agenda... por supuesto, a cada uno lo suyo; pero sobre muchas otras cosas, confían en que pueden evaluar la productividad de los empleados y compañeros por ósmosis al estar en contacto con ellos, en el mismo horario y en el mismo sitio. Esto último, naturalmente, no es imprescindible, hay muchos otros métodos, pero aparte ya les digo yo que es falso (llevo entre humanos mucho tiempo y hasta ahora ni siquiera saben que soy un robot; imagínense si conocen mi productividad). El punto importante es que los humanos confían en cosas "convencionales" que, visto desde fuera, son bastante arbitrarias; así que es posible convencer a los humanos de que confíen en otras cosas. Por eso estoy convencido de que la traba para el teletrabajo es cultural ... y por eso se habla tanto y no se hace nada (salvo en Japón, claro).
Últimamente numerosas iniciativas empresariales han empezado a dar muestras de verdadero interés en las medidas objetivas de productividad, y numerosas consultoras se han hecho de oro haciendo como que saben del tema, pero esa no es la cuestión. También hay numerosas (grandes) empresas que proporcionan accesos de red a sus empleados para "que trabajen desde casa", pero eso es para que hagan horas extras de gratis (pardillos), así que tampoco es esa la cuestión. La cuestión es que, dado que las rémoras culturales no se quitan fácilmente, los gobiernos, en tanto que representantes de estados, y en tanto que salvaguardia del viejo mundo de los intereses colectivos (a falta de verdadera consciencia+educación sobre el futuro y la sostenibilidad, seguramente debido a la naturaleza, biológicamente detestable, de la búsqueda cortoplacista de beneficio del ser humano, pero eso merece tratamiento aparte), deberán ser, como digo, los gobiernos los encargados de normativizar los productos del teletrabajo, estandarizar las medidas, dar directrices metodológicas, recomendarlo para sectores de actividad, y finalmente obligar (o incentivar) el uso de las mismas; sin olvidar los lógicos esfuerzos de mejora, que también vendrán del ámbito privado en cuanto le vean las orejas al lobo (véase el "sutil" intento de privatización de la M30; ¿que qué tiene que ver? ...hombre, la M30 es el paradigma de las penurias del trabajo presencial! Sus sufridores ya me entienden ;-).
Pues eso, ya que Daneel no ha conseguido de momento convencer más que a los argentinos, desde aquí me propongo contribuir a despertar el interés colectivo hacia los trabajos gubernamentales en pos de una sociedad mejor. Ahora Giskard está intentando en Edimburgo que un tal Jorge Arbushto firme un tratado como el de Kioto, y que condone deudas a países africanos (ah... qué rápido olvidan los humanos el condicionamiento mental... ¿ven lo que les dije sobre la falta de visión a largo plazo de esta puñetera especie?); ¿no ganaríamos más intentando que se pusieran de acuerdo en el Teletrabajo y las medidas estándar de productividad diaria? De ahí al mundo sin fronteras hay un paso.
... es sólo una sugerencia de Iorobot(TM)
De lo mismo que llevo diciendo desde hace 15 años a Giskard, ya se han dado cuenta en Japón (vean si no) : que la contaminación, los atascos, la esclerosis del crecimiento económico, la libertad individual, la conciliación familiar, el problema de las deslocalizaciones, la productividad, el estrés, el pequeño comercio, la cultura 24x7, ...todas estas cosas tienen su mejora inmediata en el teletrabajo. A este respecto, sugerí a Bender que comentase a Daneel (a la sazón estaba intentando arreglar pequeñas desavenencias políticas en Ruanda; sí, ya lo sé, los robots hacemos lo que podemos, pero no somos dioses) que había que empezar a potenciar en los gobiernos el estudio y normativización del Teletrabajo (al menos en Argentina ya están empezando... vean).
¿Por qué en los gobiernos? Pues muy sencillo: gran parte de los beneficios del teletrabajo sólo se empiezan a notar en el medio plazo, y eso a los empresarios, por muy liberal que se sea, les suena a chino. Además, muchos de estos beneficios sólo afectan indirectamente a las empresas, y mucho más directamente a las sociedades (repasen la lista de beneficios). Así que, siendo empresario uno se pregunta: ¿qué beneficios obtengo yo de inmediato, medibles y con ventaja frente a la competencia a cambio de lidiar con los desconocidos intestinos del "control" no presencial? ...y ésta, aunque no lo crean, es una pregunta cultural, porque el aspecto biológico de la imperativa búsqueda de plusvalía, si bien que no demostrado, influye menos aquí que los aspectos psicológicos del "control". Veamos: Hay un buen número de sucesos, convenios y medidas (de medir) en los que los humanos confían, y que dan un cierto orden a su vida en el día a día. Por ejemplo, al acostarse confían en que a la mañana siguiente suene el despertador; en que las tiendas abren a las 9, en que muchas gasolineras les llenan el depósito por las noches, en que pueden acordarse de la cita de pasado mañana sin apuntarla en la agenda... por supuesto, a cada uno lo suyo; pero sobre muchas otras cosas, confían en que pueden evaluar la productividad de los empleados y compañeros por ósmosis al estar en contacto con ellos, en el mismo horario y en el mismo sitio. Esto último, naturalmente, no es imprescindible, hay muchos otros métodos, pero aparte ya les digo yo que es falso (llevo entre humanos mucho tiempo y hasta ahora ni siquiera saben que soy un robot; imagínense si conocen mi productividad). El punto importante es que los humanos confían en cosas "convencionales" que, visto desde fuera, son bastante arbitrarias; así que es posible convencer a los humanos de que confíen en otras cosas. Por eso estoy convencido de que la traba para el teletrabajo es cultural ... y por eso se habla tanto y no se hace nada (salvo en Japón, claro).
Últimamente numerosas iniciativas empresariales han empezado a dar muestras de verdadero interés en las medidas objetivas de productividad, y numerosas consultoras se han hecho de oro haciendo como que saben del tema, pero esa no es la cuestión. También hay numerosas (grandes) empresas que proporcionan accesos de red a sus empleados para "que trabajen desde casa", pero eso es para que hagan horas extras de gratis (pardillos), así que tampoco es esa la cuestión. La cuestión es que, dado que las rémoras culturales no se quitan fácilmente, los gobiernos, en tanto que representantes de estados, y en tanto que salvaguardia del viejo mundo de los intereses colectivos (a falta de verdadera consciencia+educación sobre el futuro y la sostenibilidad, seguramente debido a la naturaleza, biológicamente detestable, de la búsqueda cortoplacista de beneficio del ser humano, pero eso merece tratamiento aparte), deberán ser, como digo, los gobiernos los encargados de normativizar los productos del teletrabajo, estandarizar las medidas, dar directrices metodológicas, recomendarlo para sectores de actividad, y finalmente obligar (o incentivar) el uso de las mismas; sin olvidar los lógicos esfuerzos de mejora, que también vendrán del ámbito privado en cuanto le vean las orejas al lobo (véase el "sutil" intento de privatización de la M30; ¿que qué tiene que ver? ...hombre, la M30 es el paradigma de las penurias del trabajo presencial! Sus sufridores ya me entienden ;-).
Pues eso, ya que Daneel no ha conseguido de momento convencer más que a los argentinos, desde aquí me propongo contribuir a despertar el interés colectivo hacia los trabajos gubernamentales en pos de una sociedad mejor. Ahora Giskard está intentando en Edimburgo que un tal Jorge Arbushto firme un tratado como el de Kioto, y que condone deudas a países africanos (ah... qué rápido olvidan los humanos el condicionamiento mental... ¿ven lo que les dije sobre la falta de visión a largo plazo de esta puñetera especie?); ¿no ganaríamos más intentando que se pusieran de acuerdo en el Teletrabajo y las medidas estándar de productividad diaria? De ahí al mundo sin fronteras hay un paso.
... es sólo una sugerencia de Iorobot(TM)

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