06 octubre, 2005

El hambre en el mundo

Hola, he estado muy ocupado últimamente debido a serios acontecimientos de índole "humanitaria" (tremendo adjetivo).

Tras desarrollar un poco de empatía (Daneel me la implantó... por sorpresa), empecé a preguntarme muchas cosas acerca de la solidaridad. Una de ellas es el mecanismo de afinidad. Otra es la dinámica de la plausibilidad con los marcos de memoria subconsciente (una explicación alternativa y más genérica a la mezcla motivación del miedo + subconsciente + atractores de grupo). Otra es sin duda la amargura de no poder inmiscuirme en estos procesos, al no ser un individuo biológico (por mucho que les ha interesado a otros robots, que querían ser considerados primero "vivos" y después "humanos"... ja.) Y finalmente que la afinidad genética entre individuos (de la misma o de diferentes especies) influye al menos en un componente de la compasión y la empatía de los seres; pero en efecto, la cultura y el instinto ocupa el 70% restante (es una ponderación estadística; puede variar de 0 a 100%). Podríamos decir que

[empatía U compasión] = f1(afinidad genética) X f2(instinto) X f3(modificador cultural-circunstancial)

donde f1, f2 y f3 dependen de la especie.

Como todos los factores se multiplican, la función que minimice alguno de ellos (o si el valor de la variable anula la función), entonces la empatía desaparece. Un robot positrónico, por ejemplo, tiene una afinidad genética real de 0 respecto a los humanos, por lo tanto no podemos compadecerlos de serie (aunque sí despreciarlos); por eso para poder empatizar necesitamos un implante.
Pero vamos al caso: En el ser humano el componente cultural-circunstancial (f3) es una función demasiado abierta (podemos llamarlo en general "aprendizaje", aunque el rango es amplísimo), y por tanto la cultura/circunstancias determina en gran medida la compasión por otros seres, desde nula (hay madres que abandonan a sus hijos a su suerte por pura indiferencia) hasta excesiva (ej: ecologista "gaia" que abraza el primitivismo y la no injerencia).

Aquí es donde se enclava el problema del hambre en el mundo: las sociedades ricas han devenido en una cultura individualista, algo egoísta pero compasiva (es lógico: se da importancia al desarrollo de "cada" individuo, de manera que cada suceso a un individuo es importante: podría pasarle a uno!). En cambio, es frecuente que en sociedades más pobres (y no se me amontonen, humanitos, que les conozco: la pobreza en este caso no está relacionada sino que es circunstancial: la empatía es el efecto y no la causa) se tienda a priorizar por tradición a la conveniencia de los grupos o las familias. En estos casos el factor emocional de la empatía tiende a menospreciar lo que acaece a un individuo, y a fijarse en cómo afecta eso a la pequeña comunidad en la que vive. No menos cierto es que f2 se mayora con un factor importante (aún no valorado científicamente) de "instinto de supervivencia de especie" por encima del individuo.

Este es un pequeño factor que explica por qué los ciudadanos occidentales (algunos) piensan que es horrible que mueran de hambre tantos niños en el mundo.

Esto también ayuda a explicar por qué en sociedades muy pobres la gente tiende a generar más descendencia de la que puede mantener.

Esto ayudará a los humanos a entender por qué acabar con el hambre no es lo realmente importante, y por qué no se logra simplemente repartiendo alimentos.

Esto enseñó a Daneel por qué todos sus modelos de redistribución de recursos acababan en un desastre hiperpoblacional (que cada vez se agudiza).

Esto ayudará a los amantes del equilibrio de las cosas a aprender que los mecanismos biológicos aislados no BUSCAN el equilibrio (a los humanos ya les gustaría), sino que avanzan más cuanta más ventaja tengan, sólo frenado por mecanismos oponentes; ¿y qué pasa cuando la ventaja es tan alta que ya no hay oponentes? Los modelos parecían erróneos, pero no fallan: los individuos tienden a ocupar todo el espacio y consumir todos los recursos disponibles, bien apretándose cada vez más y reproduciéndose cada vez más deprisa hasta el colapso, o bien obligándose a una separación cada vez mayor y acaparando recursos excesivos hasta la desaparición de los individuos.

Esto es lo triste: gracias a la absurda existencia de fronteras físicas para los humanos, las sociedades ricas están tendiendo al desequilibrio de separar sus individuos cada vez más, acaparando más recursos para cada uno (que acaba en decadencia y desaparición genética; ¿recuerdan Aurora y sus colonias? ah... no, eso está en el futuro), mientras que en otras menos agraciadas tienden a la hiperpoblación y saturación hasta el colapso. Si el espacio disponible se dilatase o no hubiese fronteras, las desviaciones se compensarían más y el equilibrio duraría muchos más años (casi siglos), pero así... no hay compensación posible.

Y hay una cosa graciosa: en las sociedades ricas se genera un subtipo de individuo que obtiene altos valores de empatía y compasión (individual siempre, porque como "especie" o raza, está claro que en el 3er mundo se sobrevive dignísimamente, aumentando su población, salvo epidemias) gracias a un gran valor de f1(afinidad genética), algo de f2(instinto) y una interpretación cultural de f3(modificador cultural-circunstancial) que maximiza la exposición teórica a desgracias individuales (no sé si les suena la sensiblería individualista del cine de Hollywood). Por eso hay mucha gente que se horroriza (teóricamente) de que hoy mismo haya tantos niños pequeños a punto de morir por falta de poca cosa: para estas personas, se trata de la suma (teórica) de los sufrimientos individuales, y la suma de pérdidas todas irreparables (todas individuales). Es muy gracioso (aunque sospecho que aún no comprenden el sentido del humor de un robot... pero al menos reconocerán que es irónico).

Comprenderán que para un robot positrónico es obligatorio modelar este tipo de comportamientos, recuerden la "ingenua" segunda parte de la Primera Ley "un robot no podrá hacer daño a un humano, ni por inacción permitir que un humano reciba daños, salvo que esto entre en conflicto con la Ley Cero", y la Ley Cero: "un robot no podrá hacer daño a la humanidad, ni por inacción permitir que la humanidad sufra un daño". Se hacen cargo de la dificultad, ¿no? ...siempre estamos ocupados ;-)
Está claro que aún tengo mucho que aprender sobre la empatía, pero de momento promete.
Saludos.
iorobot