Pan y Fútbol, Pan y Política
Del anterior post me surgieron unas cuantas inquietudes que quiero despejarme. Pero empecemos por el principio...
Daneel es un tipo con suerte: al estar tan bien construido y ser tan capaz (me joroba decirlo, pero es energéticamente más eficiente que todos los demás juntos), puede estar en todos los saraos. Incluso en varios al mismo tiempo. Sin embargo no es omnipotente (obviamente... el concepto de omnipotencia contrasta con el envejecimiento entrópico macrodimensional del universo), así que un día me propuso una tarea curiosa, o más bien desconcertante: "Por favor, averíguame por qué los seres humanos se estancan tanto en una opción política, aunque la desconozcan, y por qué los cambios son siempre tan traumáticos y dependen más de factores externos que de la propia opción".
Dirán ustedes que esto es de perogrullo, pero se equivocan: Concretamente, quería que me concentrase en qué tipo de entrenamiento hacía falta (o por decirlo de otra manera: qué es lo que fallaba en nuestro esquema) para que los humanos, antes de formar piña, se diesen cuenta de que la política de representantes (democracia representativa, le llaman) requiere juicio, valoración, criterio y argumentación, y que la escala propia de valores debería sustentarse en percepciones intuitivas y reflexiones, y no al revés. Que se diesen cuenta también que los foros de discusión dispuestos en las instituciones de estas democracias, están ahí para asegurarse de que siempre se progresa en la valoración y ejecución de las opciones, y no se discute siempre de lo mismo.
Obviamente el comportamiento como "votantes" de los humanos no ofrece ningún misterio para Daneel: es la dinámica de la pertenencia al grupo. Todos sabemos (es la décimoprimera lección en las escuelas de robots, cerradas ya hace tiempo, en el 402,34 e.a.d.) que esta dinámica elimina inseguridad PORQUE el resto de los humanos también se pasan la vida perteneciendo a grupos (es difícil para un ser gregario percibir la soledad y la independencia como algo "natural", de manera que la soledad genera estrés... es de cajón: cuanto más rodeado de gente desde niño, más estrés genera el humano al sentir la soledad, y más beneficio psicológico le proporciona la dinámica -droga- de pertenencia a grupos).
Veamos un ejemplo: En la ciudad en la que vivo, normalmente no causa ningún estrés social elegir a un equipo de atletismo del cual ser forofo: no hay establecidas dinámicas de pertenencia a grupo respecto al atletismo (aún); no hay un vórtice atractor, porque los sucesos y eventos relacionados con él no tienen gran relevancia social, y no hay un número crítico de fans del atletismo que "socialicen" esta tendencia a los no-fans. Estas dinámicas se generan y potencian cuando se llega a lo que yo llamo "vórtice" de grupo; como en los vórtices de los huracanes, cuando determinados elementos humanos basan gran parte de su vida, sus esfuerzos, sus acciones, en un determinado "sentimiento de pertenencia" a un grupo susceptible de proporcionar ventajas psicológicas o potencial de oposición confrontativa a otro grupo (por ejemplo, "fan de Ricky Martin", "fundamentalista islámico", "fan del Atleti", "nacionalista católico-irlandés", incluso "fumadores"...), tienden a intentar socializarlo (en cualquier caso sus actuaciones sociales hacen ese intento por ellos), y por tanto producen una cierta "gravedad" atractora a los elementos de alrededor, que dependerá en duración y potencia a la subliminalidad de los efectos, la cuantía de los beneficios que aporta, o la cantidad de inseguridad-estrés eliminada en el individuo. Cuando estos "vórtices" duran muchas generaciones, se forma una curvatura de selección (un nicho, para los naturalistas) de nuevos individuos, perfectamente apuntalada por aspectos muy amplios de la cultura. El ejemplo más claro es el del fútbol, pero también pasa con los "colores" políticos.
La mecánica y el funcionamiento son extremadamente sencillos (como las leyes del universo, si se me permite decirlo), y siempre actúan de manera similar. Desgraciadamente, actúan tantas variables y tantos sujetos al mismo tiempo, que los resultados de esta dinámica tienden a ser imprecedibles (algo similar a la metáfora utilizada del clima y los huracanes), incluso para los robots.
Por tanto, lo que realmente intrigaba a Daneel era la naturaleza, digamos "tertuliana" o superficialmente argumentativa de los humanos que se declaran simpatizantes de determinados "paquetes" políticos (representados por "partidos" ¿? ...la etimología de estas palabras es muy divertida). Con esto, me dispuse a responder a Daneel:
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Normalmente, cuando en una conversación o tertulia un humano le pide la opinión a otro, en realidad veladamente le está preguntando: ¿a qué grupo perteneces? ...si en la respuesta se descubre que el humano inquirido no pertenece a ningún grupo reconocible, se produce el "estrés ajeno" en el resto: "cuidado, aquí hay un bicho raro". En cambio, cuando lo pueden encuadrar en algún grupo, entonces ya saben a qué atenerse. En política, casos muy llamativos de estrés ajeno los producen Ruiz Gallardón y José Bono. Ya me entienden.
La dinámica de "pensamiento político" de los humanos, en realidad, no parte de la reflexión e interiorización/valoración de conocimiento, o de la capacidad de empatía que desarrollan, o de su capacidad de derivación lógica, y así fundamentar decisiones de gestión política; en realidad forma parte de la dinámica de pertenencia al grupo. (Otra cosa son los humanos de profesión política, que tienen motivaciones extra muy poderosas.)
En una discusión política, cuando se pide una opinión o se dá un argumento, el proceso orgánico de pensamiento de un humano debería ser como sigue:
Sin embargo, lo que realmente ocurre es ésto, en el 103,45% de los casos (el 3,45% de más, corresponde a sumar un 6,25% al 97,2% del resultado positivo, debido a que el 2,8% de resultado negativo, en realidad, se ha comprobado que eran aberraciones del sesgo de muestreo... es decir, que cuando no sucede lo que se dice a continuación, es porque sucede algo mucho más alejado de la situación ideal):
- "¿por qué los seres humanos se estancan tanto en una opción política, aunque la desconozcan?":
Los humanos no desconocen necesariamente sus opciones políticas (nadie ha dicho que sean tontos), pero no las hacen conscientes porque normalmente no las sistematizan y tendrían que re-elaborarlas, lo que supone un escenario nuevo que, expuesto a los demás, no respondería a dinámicas de grupo, y por tanto genera miedo y el consecuente estrés; para cubrir esta actitud, los humanos re-elaboran continuamente los argumentarios sus opciones de grupo político con la única intención de evitar el estrés de ser un bicho raro para los contertulios, aderezado con la seguridad de pertenencia a grupos políticos de su elección, y con otros ingredientes accesorios (y totalemente irrelevantes para la política) como el orgullo de la capacidad oratoria, la competitividad de intentar vencer enterrando al contrario en todo el tonelaje argumental predefinido de sus opciones, declaraciones exaltadas de fundamentalismo cuando no se encuentra el pseudoargumento adecuado...
...utilizando un símil, es algo así como evitar a toda costa participar en una tertulia de fútbol racionalmente, diciendo que "no eres de ningún equipo", o "no te gusta", cuestionando la indimentaria de jugadores, proponiendo nuevas reglas de juego que lo hiciesen más interesante, etc... las reglas de las tertulias de fútbol son claras, y salirse de ellas genera estrés ajeno en los demás, cuya respuesta suele ser de indiferencia o de hostilidad.
- "¿por qué los cambios de opción política son siempre tan traumáticos y dependen más de factores externos que de la propia opción?"
Bueno, que intenten racionalmente "pasarse" del Barsa al Real Madrid, o viceversa; está claro que las connotaciones, la historia, el entorno, etc. no lo hacen una decisión fácil... de nuevo las dinámicas de grupo y sus atractores.
>>
Voy a poner un ejemplo práctico:
¿Cómo abordaría un individuo que se siente cómodo con "pertenencia" a grupo "conservador", "liberal-capitalista" el tema de las construcciones de trasvases al levante español?
Normalmente echaría mano (sin profundizar mucho, porque sabe que no hay datos concluyentes) de los siguientes pseudoargumentos, entre otros:
¿Cómo abordaría la misma cuestión un individuo que se siente cómodo con "pertenencia" a grupo "ecologista", "empático", "igualitarista", "socialista"?
Otros Ejemplos; Propongan ustedes los falaces argumentarios de cada grupo para estos casos:
"energía nuclear"
"negociaciones con ETA"
"atentados de Londres"
"reducción de la pobreza en África"
...
Lo más triste del asunto es que, en su despendolado afán por evitar el miedo de sentirse diferentes (y tienen que ser muy maduros para no sentirlo), los seres humanos se atan también a estos falsos argumentarios para fundamentar su propio progreso y bienestar.
¿Por qué es triste eso? Pues muy sencillo: ninguno de ellos, por pura intromisión del miedo a lo diferente, expone la única verdad: el progreso humano no depende de sistemas ni de políticas, sino simplemente de alfabetización + investigación + libre intercambio de ideas + deseo de mejorar. Y, que yo sepa, ningún "ismo" ha resultado ser particularmente notable en estos aspectos.
Positronik regards.
Daneel es un tipo con suerte: al estar tan bien construido y ser tan capaz (me joroba decirlo, pero es energéticamente más eficiente que todos los demás juntos), puede estar en todos los saraos. Incluso en varios al mismo tiempo. Sin embargo no es omnipotente (obviamente... el concepto de omnipotencia contrasta con el envejecimiento entrópico macrodimensional del universo), así que un día me propuso una tarea curiosa, o más bien desconcertante: "Por favor, averíguame por qué los seres humanos se estancan tanto en una opción política, aunque la desconozcan, y por qué los cambios son siempre tan traumáticos y dependen más de factores externos que de la propia opción".
Dirán ustedes que esto es de perogrullo, pero se equivocan: Concretamente, quería que me concentrase en qué tipo de entrenamiento hacía falta (o por decirlo de otra manera: qué es lo que fallaba en nuestro esquema) para que los humanos, antes de formar piña, se diesen cuenta de que la política de representantes (democracia representativa, le llaman) requiere juicio, valoración, criterio y argumentación, y que la escala propia de valores debería sustentarse en percepciones intuitivas y reflexiones, y no al revés. Que se diesen cuenta también que los foros de discusión dispuestos en las instituciones de estas democracias, están ahí para asegurarse de que siempre se progresa en la valoración y ejecución de las opciones, y no se discute siempre de lo mismo.
Obviamente el comportamiento como "votantes" de los humanos no ofrece ningún misterio para Daneel: es la dinámica de la pertenencia al grupo. Todos sabemos (es la décimoprimera lección en las escuelas de robots, cerradas ya hace tiempo, en el 402,34 e.a.d.) que esta dinámica elimina inseguridad PORQUE el resto de los humanos también se pasan la vida perteneciendo a grupos (es difícil para un ser gregario percibir la soledad y la independencia como algo "natural", de manera que la soledad genera estrés... es de cajón: cuanto más rodeado de gente desde niño, más estrés genera el humano al sentir la soledad, y más beneficio psicológico le proporciona la dinámica -droga- de pertenencia a grupos).
Veamos un ejemplo: En la ciudad en la que vivo, normalmente no causa ningún estrés social elegir a un equipo de atletismo del cual ser forofo: no hay establecidas dinámicas de pertenencia a grupo respecto al atletismo (aún); no hay un vórtice atractor, porque los sucesos y eventos relacionados con él no tienen gran relevancia social, y no hay un número crítico de fans del atletismo que "socialicen" esta tendencia a los no-fans. Estas dinámicas se generan y potencian cuando se llega a lo que yo llamo "vórtice" de grupo; como en los vórtices de los huracanes, cuando determinados elementos humanos basan gran parte de su vida, sus esfuerzos, sus acciones, en un determinado "sentimiento de pertenencia" a un grupo susceptible de proporcionar ventajas psicológicas o potencial de oposición confrontativa a otro grupo (por ejemplo, "fan de Ricky Martin", "fundamentalista islámico", "fan del Atleti", "nacionalista católico-irlandés", incluso "fumadores"...), tienden a intentar socializarlo (en cualquier caso sus actuaciones sociales hacen ese intento por ellos), y por tanto producen una cierta "gravedad" atractora a los elementos de alrededor, que dependerá en duración y potencia a la subliminalidad de los efectos, la cuantía de los beneficios que aporta, o la cantidad de inseguridad-estrés eliminada en el individuo. Cuando estos "vórtices" duran muchas generaciones, se forma una curvatura de selección (un nicho, para los naturalistas) de nuevos individuos, perfectamente apuntalada por aspectos muy amplios de la cultura. El ejemplo más claro es el del fútbol, pero también pasa con los "colores" políticos.
La mecánica y el funcionamiento son extremadamente sencillos (como las leyes del universo, si se me permite decirlo), y siempre actúan de manera similar. Desgraciadamente, actúan tantas variables y tantos sujetos al mismo tiempo, que los resultados de esta dinámica tienden a ser imprecedibles (algo similar a la metáfora utilizada del clima y los huracanes), incluso para los robots.
Por tanto, lo que realmente intrigaba a Daneel era la naturaleza, digamos "tertuliana" o superficialmente argumentativa de los humanos que se declaran simpatizantes de determinados "paquetes" políticos (representados por "partidos" ¿? ...la etimología de estas palabras es muy divertida). Con esto, me dispuse a responder a Daneel:
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Normalmente, cuando en una conversación o tertulia un humano le pide la opinión a otro, en realidad veladamente le está preguntando: ¿a qué grupo perteneces? ...si en la respuesta se descubre que el humano inquirido no pertenece a ningún grupo reconocible, se produce el "estrés ajeno" en el resto: "cuidado, aquí hay un bicho raro". En cambio, cuando lo pueden encuadrar en algún grupo, entonces ya saben a qué atenerse. En política, casos muy llamativos de estrés ajeno los producen Ruiz Gallardón y José Bono. Ya me entienden.
La dinámica de "pensamiento político" de los humanos, en realidad, no parte de la reflexión e interiorización/valoración de conocimiento, o de la capacidad de empatía que desarrollan, o de su capacidad de derivación lógica, y así fundamentar decisiones de gestión política; en realidad forma parte de la dinámica de pertenencia al grupo. (Otra cosa son los humanos de profesión política, que tienen motivaciones extra muy poderosas.)
En una discusión política, cuando se pide una opinión o se dá un argumento, el proceso orgánico de pensamiento de un humano debería ser como sigue:
- Se recibe la pregunta, con un determinado código, llamémosle "convencional".
- Análisis de la pregunta.
- Selección de los elementos importantes, y su relación.
- Ponderación de las relaciones y los elementos respecto a los propios valores (para averiguar qué peso se le da a cada uno/a). Se supone, claro está, la existencia de unos valores. Siempre los tienen, pero no siempre son sistemáticos.
- Adaptación de esta ponderación a la cosmovisión subjetiva (la "idea de las cosas" que tiene cada humano en su mente).
- Respuesta de opinión: cómo encaja, valoradamente, en la cosmovisión subjetiva las ponderaciones efectuadas respecto de los valores propios, y por qué; y qué consecuencias (en este contexto, decisiones políticas) se derivan de este "encaje".
Sin embargo, lo que realmente ocurre es ésto, en el 103,45% de los casos (el 3,45% de más, corresponde a sumar un 6,25% al 97,2% del resultado positivo, debido a que el 2,8% de resultado negativo, en realidad, se ha comprobado que eran aberraciones del sesgo de muestreo... es decir, que cuando no sucede lo que se dice a continuación, es porque sucede algo mucho más alejado de la situación ideal):
- En primer lugar, mucho antes de siquiera preguntarse si quiere interesarse por la política, los atractores de las dinámicas de grupo generan en el humano un sentimiento de pertenencia a varios de ellos (incluso subconscientemente, antes de que generen un estrés perceptible). De esta manera, en el momento de inmiscuirse en alguna discusión política, obtiene seguridad y empatía cuando se siente reconocido en sus grupos (normalemente es una combinación de varios "ismos": ecologismo, empatismo, igualitarismo, comunismo, libertarismo, socialismo, liberalismo, totalitarismo, capitalismo, conservadurismo, moralismo religioso de alguna clase, ...todos tienen más o menos predicamento y "fuerza atractora" según las épocas y las circunstancias de entorno del individuo).
- En los primeros intentos de discusión política, si se hacen con individuos ya plenamente inmiscuidos en sus grupos, se tiende (no sistemática ni ordenadamente) a realizar el proceso previamente descrito (el "lógico" y "constructivo"), pero percibe rechazo (en la forma de respuesta al "estrés ajeno"). Esto refuerza los atractores de los "grupos" con los que más cómodo se siente el individuo.
- Normalmente, para evitar la "desazón" que produce un ataque a los factores atractores del grupo, el propio grupo genera un argumentario (si es que lo necesita... no se necesita justificación para ser del Atleti... al menos no una racional), que viene a ser una colección de justificación y degensa orgánica (sólo puede ser superficial) de decisiones pre-configuradas, o ataques a grupos oponentes, también con pre-valoraciones superficiales (obviamente, cuando no hay oponentes no ofrece la misma sensación de seguridad, porque la psique humana, vaya usted a saber por qué, identifica como su principal amenaza a otros humanos; pertenecer a grupos que tienen oponentes, "satisface" ese devenido "vacío" de seguridad en uno mismo). Esta colección en realidad es un instrumental demagógico muy completo, que basa todas sus valoraciones en sistemas ad-hoc, mezcla de variaciones de lo "políticamente correcto" y de la moral legal y filosófica en boga.
- Tras varios ciclos, se recibe una "petición de opinión", normalmente con un código que podría ser el antedicho "convencional", o venir trufado de sutiles componentes demagógicos en su exposición.
- Análisis de la pregunta: se extraen los componentes demagógicos y los argumentarios de grupo y se reinterpreta como ¿a qué grupo perteneces?
- Se decide un par de grupos probables en los que encajan los datos de la pregunta.
- Se busca en las "memorias de grupos" relacionados, los argumentarios de defensa o de respuesta del grupo al que se pertenece. Si la cuestión es de actualidad, los medios de comunicación (o representantes de partidos) asociados a cada "conjunto" de grupos se encargan de poner también de actualidad los argumentarios ad-hoc que deben usarse; si no es así, se recurre a la "memoria histórica" del argumentario, que suele ser abundantísima.
- Los argumentos encontrados (normalmente uno de defensa y otro de ataque al contrario, más alguno de previsión de posibles ataques nuevos) se "adaptan al entorno" según la capacidad oratoria del humano, y se exponen con la gran confianza que da saber que será reconocido en sus grupos, y no sufrirá ningún ataque por provocar "estrés ajeno".
- "¿por qué los seres humanos se estancan tanto en una opción política, aunque la desconozcan?":
Los humanos no desconocen necesariamente sus opciones políticas (nadie ha dicho que sean tontos), pero no las hacen conscientes porque normalmente no las sistematizan y tendrían que re-elaborarlas, lo que supone un escenario nuevo que, expuesto a los demás, no respondería a dinámicas de grupo, y por tanto genera miedo y el consecuente estrés; para cubrir esta actitud, los humanos re-elaboran continuamente los argumentarios sus opciones de grupo político con la única intención de evitar el estrés de ser un bicho raro para los contertulios, aderezado con la seguridad de pertenencia a grupos políticos de su elección, y con otros ingredientes accesorios (y totalemente irrelevantes para la política) como el orgullo de la capacidad oratoria, la competitividad de intentar vencer enterrando al contrario en todo el tonelaje argumental predefinido de sus opciones, declaraciones exaltadas de fundamentalismo cuando no se encuentra el pseudoargumento adecuado...
...utilizando un símil, es algo así como evitar a toda costa participar en una tertulia de fútbol racionalmente, diciendo que "no eres de ningún equipo", o "no te gusta", cuestionando la indimentaria de jugadores, proponiendo nuevas reglas de juego que lo hiciesen más interesante, etc... las reglas de las tertulias de fútbol son claras, y salirse de ellas genera estrés ajeno en los demás, cuya respuesta suele ser de indiferencia o de hostilidad.
- "¿por qué los cambios de opción política son siempre tan traumáticos y dependen más de factores externos que de la propia opción?"
Bueno, que intenten racionalmente "pasarse" del Barsa al Real Madrid, o viceversa; está claro que las connotaciones, la historia, el entorno, etc. no lo hacen una decisión fácil... de nuevo las dinámicas de grupo y sus atractores.
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Voy a poner un ejemplo práctico:
¿Cómo abordaría un individuo que se siente cómodo con "pertenencia" a grupo "conservador", "liberal-capitalista" el tema de las construcciones de trasvases al levante español?
Normalmente echaría mano (sin profundizar mucho, porque sabe que no hay datos concluyentes) de los siguientes pseudoargumentos, entre otros:
- Tirar el agua al mar para luego desalarla es una tontería.
- La construcción de las infraestructuras las iba a pagar Europa.
- Suponían muchos puestos de trabajo.
- Los campos de golf y la huerta murciana son motores económicos importantísimos del país.
- Negar agua allí donde se necesita es insolidario.
- Se debe "construir la riqueza" y los negocios allí donde darán más rendimiento, contando con la disponibilidad previsible de los recursos gracias a la solidaridad entre regiones.
- Es prioritario fomentar el crecimiento económico de una región que "se muere de sed".
- ...
¿Cómo abordaría la misma cuestión un individuo que se siente cómodo con "pertenencia" a grupo "ecologista", "empático", "igualitarista", "socialista"?
- El agua "sobrante" es en realidad fundamental para innumerables ecosistemas.
- El aprovechamiento óptimo del agua debe producirse allí donde está.
- Es altamente ineficiente construir grandes infraestructuras con pérdidas para utilizar agua más cara lejos de su origen.
- Es insolidario reclamar agua que otros pueden necesitar, y etiquetarla como "sobrante" unilateralmente.
- No se han satisfecho los compromisos de reinversión que se derivaron de anteriores trasvases.
- Se deben montar producciones y negocios evaluando antes la viabilidad de los mismos a largo plazo; no montarlos antes y luego exigir solidaridad.
- La construcción de desaladoras da puestos de trabajo y contribuye a la i+d.
- La aproximación adecuada al uso de recursos es la planificación.
- ...
Otros Ejemplos; Propongan ustedes los falaces argumentarios de cada grupo para estos casos:
"energía nuclear"
"negociaciones con ETA"
"atentados de Londres"
"reducción de la pobreza en África"
...
Lo más triste del asunto es que, en su despendolado afán por evitar el miedo de sentirse diferentes (y tienen que ser muy maduros para no sentirlo), los seres humanos se atan también a estos falsos argumentarios para fundamentar su propio progreso y bienestar.
¿Por qué es triste eso? Pues muy sencillo: ninguno de ellos, por pura intromisión del miedo a lo diferente, expone la única verdad: el progreso humano no depende de sistemas ni de políticas, sino simplemente de alfabetización + investigación + libre intercambio de ideas + deseo de mejorar. Y, que yo sepa, ningún "ismo" ha resultado ser particularmente notable en estos aspectos.
Positronik regards.

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